Quisiera poder liberarme de esta máscara, dime donde estas encondiendo mi felicidad.
Sácame del plano innato a volar lejos, quisiera poder ver a través de tus ojos.
Ya no sé bien que decir, las palabras confunden cuando eres el dueño de los demonios de mi alma. Sólo te pido que me des aire y amor, que no me sueltes nunca, no quiero caer.
Ahora estoy en deuda con el destino, el pasado me importa un carajo y vivo el futuro de tu mano,
y ahora sos una prioridad...Siempre vas a ser mi prioridad.
jueves, 31 de julio de 2008
miércoles, 30 de julio de 2008
La última vez
Una vez más ahí. Ya parecía una especie de adicción, algo que esperaba por días y que sólo sucedía. Yo, justamente yo, un hombre tan decente, o por lo menos solía serlo. Imaginé la cara de indignación de mis padres y amigos ¿qué pensarían de mí? Ellos me tenían que entender, no pude hacer nada para evitarlo. Al mirar el reloj me di cuenta de que ya eran las ocho de la noche, estaba retrasado de todos modos. Pero esta vez parecía que las agujas del reloj se movían más rápido de lo común, luego se detendrían, dejándome alcanzar la gloria, aunque sea por unos minutos. Decidí sentarme en el sillón ubicado en el medio de la habitación, ponerme cómodo en él. Como consecuencia del nerviosismo, movía la pierna, tal y como lo hace un nene chiquito que espera impaciente su sorpresa. Sentí claramente como una gota de sudor frío corrió por mi espalda, trazando cada una de sus curvas con absoluta perfección. En seguida mi mirada se posó en el resto del lugar, recordando, reviviendo, cada uno de los momentos vividos en él. Las cortinas, similares a la nieve blanca, se filtraban por la habitación sin que uno se diera cuenta, espiándolo todo. El piso de alfombra rojiza y las paredes color marfil hacían parecerle a uno que estaba situado en el lugar más recóndito del mundo. Era como si toda la habitación fuese la única testigo de lo que en ella ocurría. Era ella la que, en esos largos momentos de debilidad, lo observaba todo. Una espectadora cálida y callada que guardaba los más rigurosos secretos.
Suspiré cerrando los ojos, intentando relajarme.
Bueno tal vez no sea tan terrible, tal vez sea yo el extremista. Pero de todas formas, esté o no bien, no podía entender el por qué de mis reacciones. ¿Desde cuándo me ponía tan nervioso? ¿Desde hacía cuánto soñaba con volver? Es que realmente ya no soy yo. Esto no me permite acordarme de nada, si estoy perdiendo, si estoy ganando. ¿Quién sale en verdad lastimado?
Tantas cosas pasaban por mi cabeza en esos momentos de angustia, sólo yo sé por todo lo que he pasado, indescriptible, ¿Qué necesidad?
Esta sería la última vez, si, la última vez. En tan sólo unos momentos lo aclararía todo.
Repasaba en mi mente una y otra vez las palabras que pondrían, de una y por todas, fin a este delirio. Pero a un delirio realmente divino. Igualmente, los recuerdos siempre estarán en mí. Recuerdos que sólo son fruto de la debilidad misma.
El sonido de la puerta abriéndose me sacó de mi corta meditación. De vuelta los nervios y la ansiedad. Me sentí un poco inútil al verme así. Inútil y preocupado, por darme cuenta de que mi carácter es tan frágil que a menudo parece a punto de romperse. Se paró delante de mí como siempre, y ahí me di cuenta de que no hay pensamiento alguno que pueda hacerme cambiar, y que las debilidades, justamente son debilidades por ser más fuertes que uno. Nuestras miradas se encontraron en algo que pareció una eternidad, mi alianza rodó por el piso de madera, y besé a mi amante como nunca lo hice. Pero yo sabía que esta iba a ser la última vez….
Largas horas habían pasado ya, otra vez en casa, otra vez la familia. Lo de siempre, lo normal.
El cuarto en absoluto silencio, fumando en la oscuridad. La silueta de mi mujer se dibujaba debajo de las sábanas. Parecía un espectro, no ella, sino la culpa que de mi conciencia brotaba. Hasta llegué a pensar que tal vez todo esto era el castigo, por ser tan feliz con la “otra”
No me gustaba llamarla así, ella era tan sólo una mujer, producto de la debilidad, del engaño, no eran mis pasiones un acto de venganza. Y tampoco recurro a la autocomplacencia, no, por supuesto que no, no me gusta ir por la vida repartiendo culpas.
Lo asumo, pero ya no hay más nada que pueda yo hacer. Si después de todo hacía ya medio año desde que me dije, “sería la última vez”. Aún no se porque juego a engañarme, porque juego a engañar a los demás, a ellas.
Ellas, víctimas de mis enredos, ninguna sabe de la otra, nunca lo sabrán. Esto de las encrucijadas me terminaría consumiendo la vida. Revisaba inútilmente las cosas que podría haber hecho, ya me había jurado los besos y el llanto.
Sólo restaba intentar dormir. Noté la cama bastante más fría de lo habitual, rechinaba a cada movimiento mío. Delatora. Lentamente se dio vuelta y me abrazó. Pobre de él, pensaría. Tan tarde y con este frío a llegado de trabajar. Pobre sos vos, mi amor. Perdón. Una vez más te lo pido, como casi todas las noches. Te lo pido en silencio, porque sé que da un mejor resultado.
Iluso yo, que pretendía dormir. Era como que una parte de mi ser me odiaba, mientras que otra aplaudía. Se retaban a duelo, con mi conciencia como trofeo.
¿Pero qué estás haciendo? Debe ser que no te importa ella, tus hijas, ni nadie, egoísta y pervertido.
No, sabés que no es así, lo tiene bien merecido. Vos no sos tonto. Mejor que nadie conocés como terminaban sus clases universitarias, sus salidas de estudio. Excusas, tenía otro. Es la realidad, entonces no hay nada de malo en tus acciones.
Cada noche era lo mismo, voces dentro de mi cabeza de disputaban la culpa. Que importaba lo que decían. A mi sólo me importaba, no perder la poca razón que me quedaba.
Me tranquilicé una vez más, o por lo menos lo intenté. Me estaba quedando dormido al fin.
Mi celular vibró, era ella. Ya era de mañana, el sol se filtraba por las ranuras de la persiana. Suspiré, otra vez vibró, me estaba llamando, no podía atender. Miré al mi alrededor, ella no estaba. Bueno ya está, basta, una cosa o la otra. El dormir me había hecho muy bien, para reflexionar sobre el asunto. Dejaría a mi mujer, lo haría rápido, sencillo, pim pam pum, me voy. Se nos murió el amor, fue la culpa de los dos.
Si, ya tenía todo planeado. Una vez el celular vibró, sacándome de mis más profundos pensamientos.
Lo agarré entre mis manos, era un mensaje, era de ella, de la “otra”, que desde mañana mismo ya no sería nunca más la “otra”.
Debería haber un error, no puede ser. No. Pero en la pantalla está muy claro:
“Ya sé que tienes “otra”, no soy ni seré la segunda de nadie, se nos murió el amor date cuenta. Hasta siempre…”
Suspiré cerrando los ojos, intentando relajarme.
Bueno tal vez no sea tan terrible, tal vez sea yo el extremista. Pero de todas formas, esté o no bien, no podía entender el por qué de mis reacciones. ¿Desde cuándo me ponía tan nervioso? ¿Desde hacía cuánto soñaba con volver? Es que realmente ya no soy yo. Esto no me permite acordarme de nada, si estoy perdiendo, si estoy ganando. ¿Quién sale en verdad lastimado?
Tantas cosas pasaban por mi cabeza en esos momentos de angustia, sólo yo sé por todo lo que he pasado, indescriptible, ¿Qué necesidad?
Esta sería la última vez, si, la última vez. En tan sólo unos momentos lo aclararía todo.
Repasaba en mi mente una y otra vez las palabras que pondrían, de una y por todas, fin a este delirio. Pero a un delirio realmente divino. Igualmente, los recuerdos siempre estarán en mí. Recuerdos que sólo son fruto de la debilidad misma.
El sonido de la puerta abriéndose me sacó de mi corta meditación. De vuelta los nervios y la ansiedad. Me sentí un poco inútil al verme así. Inútil y preocupado, por darme cuenta de que mi carácter es tan frágil que a menudo parece a punto de romperse. Se paró delante de mí como siempre, y ahí me di cuenta de que no hay pensamiento alguno que pueda hacerme cambiar, y que las debilidades, justamente son debilidades por ser más fuertes que uno. Nuestras miradas se encontraron en algo que pareció una eternidad, mi alianza rodó por el piso de madera, y besé a mi amante como nunca lo hice. Pero yo sabía que esta iba a ser la última vez….
Largas horas habían pasado ya, otra vez en casa, otra vez la familia. Lo de siempre, lo normal.
El cuarto en absoluto silencio, fumando en la oscuridad. La silueta de mi mujer se dibujaba debajo de las sábanas. Parecía un espectro, no ella, sino la culpa que de mi conciencia brotaba. Hasta llegué a pensar que tal vez todo esto era el castigo, por ser tan feliz con la “otra”
No me gustaba llamarla así, ella era tan sólo una mujer, producto de la debilidad, del engaño, no eran mis pasiones un acto de venganza. Y tampoco recurro a la autocomplacencia, no, por supuesto que no, no me gusta ir por la vida repartiendo culpas.
Lo asumo, pero ya no hay más nada que pueda yo hacer. Si después de todo hacía ya medio año desde que me dije, “sería la última vez”. Aún no se porque juego a engañarme, porque juego a engañar a los demás, a ellas.
Ellas, víctimas de mis enredos, ninguna sabe de la otra, nunca lo sabrán. Esto de las encrucijadas me terminaría consumiendo la vida. Revisaba inútilmente las cosas que podría haber hecho, ya me había jurado los besos y el llanto.
Sólo restaba intentar dormir. Noté la cama bastante más fría de lo habitual, rechinaba a cada movimiento mío. Delatora. Lentamente se dio vuelta y me abrazó. Pobre de él, pensaría. Tan tarde y con este frío a llegado de trabajar. Pobre sos vos, mi amor. Perdón. Una vez más te lo pido, como casi todas las noches. Te lo pido en silencio, porque sé que da un mejor resultado.
Iluso yo, que pretendía dormir. Era como que una parte de mi ser me odiaba, mientras que otra aplaudía. Se retaban a duelo, con mi conciencia como trofeo.
¿Pero qué estás haciendo? Debe ser que no te importa ella, tus hijas, ni nadie, egoísta y pervertido.
No, sabés que no es así, lo tiene bien merecido. Vos no sos tonto. Mejor que nadie conocés como terminaban sus clases universitarias, sus salidas de estudio. Excusas, tenía otro. Es la realidad, entonces no hay nada de malo en tus acciones.
Cada noche era lo mismo, voces dentro de mi cabeza de disputaban la culpa. Que importaba lo que decían. A mi sólo me importaba, no perder la poca razón que me quedaba.
Me tranquilicé una vez más, o por lo menos lo intenté. Me estaba quedando dormido al fin.
Mi celular vibró, era ella. Ya era de mañana, el sol se filtraba por las ranuras de la persiana. Suspiré, otra vez vibró, me estaba llamando, no podía atender. Miré al mi alrededor, ella no estaba. Bueno ya está, basta, una cosa o la otra. El dormir me había hecho muy bien, para reflexionar sobre el asunto. Dejaría a mi mujer, lo haría rápido, sencillo, pim pam pum, me voy. Se nos murió el amor, fue la culpa de los dos.
Si, ya tenía todo planeado. Una vez el celular vibró, sacándome de mis más profundos pensamientos.
Lo agarré entre mis manos, era un mensaje, era de ella, de la “otra”, que desde mañana mismo ya no sería nunca más la “otra”.
Debería haber un error, no puede ser. No. Pero en la pantalla está muy claro:
“Ya sé que tienes “otra”, no soy ni seré la segunda de nadie, se nos murió el amor date cuenta. Hasta siempre…”
lunes, 28 de julio de 2008
Trapitos al sol
Te sorprenderías si te dijera que sos el dueño total de mis fantasías?Que provocas en mí, lo peor de mí, que de a ratos cuando te miro se me va un poco la vida, que el tenerte cerca implica perder por completo la razón.Sé que nunca te voy a decir todo esto, sé también que no te interesa demasiado, pero sé también que puedo provocar cosas en vos que ni imaginas siquiera.Para vos soy una nena, una aventura que lima lo perverso. Si supieras que de nena ya no me queda un pelo, si supieras que puedo hacerte peder la noción de realidad y fantasía.Ahora paso a contarte que te dejo mis ojos, ya no los necesito. Si cuando los cierro te veo, y cuando los abro te busco…No, no me mires más así, quiero que seas consciente de lo que puede llegar a pasarte si vuelves a mirarme así, a hablarme así. Quizá pase el tiempo y nunca nos encontremos, vos quizá sigas con tu amor, y yo con mi cordura todavía maniatada, pero te aseguro que nadie te desea como yo. Y no me preguntes el porqué, no lo sé...Ojalá a tu edad te des cuenta lo que es romperle el corazón a alguien así...
lunes, 14 de julio de 2008
Uno de Coelho
Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…) La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:Buenos días.Buenos días - Respondió el guardián¿ Cómo se llama este lugar tan bonito?.Esto es el cielo.Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles..A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.Buenos días – dijo el caminante.El hombre respondió con un gesto de la cabeza.Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yoHay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.Podéis beber toda el agua como queráis.El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.El caminante volvió atrás para dar gracias al hombrePodéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.CIELO.¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.El caminante quedó perplejo.Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡ Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.De ninguna manera! – increpó el hombreEn realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…
domingo, 6 de julio de 2008
La vida sin vos sería un error
Un deseo ha muerto en mis ojos
Rindiéndose a la herida de mis párpados
Que obligan los sentidos a caer
Ante el dolor y la nostalgia urgente
En esta melancólica noche de otoño
Tus labios, el elixir, tus brazos el manto
Que cubre mi espíritu herido
Tu cuerpo, la llave a mi paraíso eterno
Te ofrezco mi cuerpo para aliviar
El fuego que llevamos dentro
Oscuros secretos nacen en mis pensamientos
Mi voz romperá el silencio de la oscura noche invocando tu nombre
Mi mar de agonía ahogará toda tristeza
Y caerá en llanto de felicidad, por haber encontrado amor
Despierta en mis sueños, a través de ellos verás la verdad
Hoy mi nostalgia es más que nostalgia
Con ella derribaré este umbral de dolor
Y viviré de nuevo a través de ti
Ahora sufro por lo que esto pudo ser
Mas el recuerdo de tu rostro será, el retrato de mis sueños perdidos
Mas mi melancolía será, sólo melancolía
Viejas palabras para agobiar mis amorosos recuerdos
Despiértame, no es más que un sueño
Sólo es el final de una lágrima seca
Por favor, déjame morir en silencio
Antes de que despierte sin ti…
Rindiéndose a la herida de mis párpados
Que obligan los sentidos a caer
Ante el dolor y la nostalgia urgente
En esta melancólica noche de otoño
Tus labios, el elixir, tus brazos el manto
Que cubre mi espíritu herido
Tu cuerpo, la llave a mi paraíso eterno
Te ofrezco mi cuerpo para aliviar
El fuego que llevamos dentro
Oscuros secretos nacen en mis pensamientos
Mi voz romperá el silencio de la oscura noche invocando tu nombre
Mi mar de agonía ahogará toda tristeza
Y caerá en llanto de felicidad, por haber encontrado amor
Despierta en mis sueños, a través de ellos verás la verdad
Hoy mi nostalgia es más que nostalgia
Con ella derribaré este umbral de dolor
Y viviré de nuevo a través de ti
Ahora sufro por lo que esto pudo ser
Mas el recuerdo de tu rostro será, el retrato de mis sueños perdidos
Mas mi melancolía será, sólo melancolía
Viejas palabras para agobiar mis amorosos recuerdos
Despiértame, no es más que un sueño
Sólo es el final de una lágrima seca
Por favor, déjame morir en silencio
Antes de que despierte sin ti…
viernes, 4 de julio de 2008
Un angel para tu soledad (ya sabés que es para vos, pedió la gracia Martín)
Y es que yo me pierdo cuando te miro, y es que vos, quizá no te das cuenta. Y como hago para disimularlo? Yo me pierdo simplemente me pierdo en vos y nada mas, nada más me importa si te tengo enfrente. Entonces que hago, llego y no te saludo, pero te miro eh, mira si te miraré, que ya tengo grabado cada uno de tus movimientos en mi retina. Para esto de la indiferencia no creo ser la mejor, pero me la rebusco bastante bien. Luego mis amigas, ellas opinan, yo digo que no, siempre que no, no se dan cuenta que “no me importas”? No te me acerques, no te quiero cerca de mí a ver si entendés que me confundís. Dios! Vas, vanís, vas y venís, y por supuesto mis ojos van, vienen, van y vienen. En ese ir y venir me mirás y por que soy estúpida te corro la mirada, porque todavía no entiendo que me intimida de vos, ojala lo supiera… Pero bueno, las debilidades se llaman justamente así por ser más fuertes que uno. Es así como me acerco, me rozas y me pongo a temblar que tonta soy, lo disimulo, lo disimulo muy mal, igual no creo que te des cuenta, o a lo mejor si quien sabe. Chistes van chistes vienen y me voy soltando un poco más. Que ganas de acercarme y golpearte con un beso, te odio tanto, pero igual me río, obvio… Si yo desde un principio hubiera sabido que las cosas iban a ser así, que tenías TANTAS cosas alrededor tuyo que molestan (y mucho) no te hubiera mirado, pero bueno hay cosas que no se pueden saber hasta que pasan. Igual paso a contarte que no me importa en lo más mínimo eh, ya a esta altura la verdad es que me importa todo un carajo, que me puteen, que me empujen o inventen cosas, yo no me arrepiento de nada. Pasan lentas las horas, la gente me habla y no entiendo nada, porque obviamente en mi cabeza estás vos, que feo. Y me acerco a vos, por que ya no puedo más, me abrazas y entonces no me importa más nada, que feliz que soy esos segundos, me olvido de todo viste. Pero bueno, tengo que dejar que me corras la cara, porque si no soy cruel como vos me dijiste. Que ironía yo con las ganas de besarte que tenía, por dios que manera de molestar, correte un poco, no sé, desaparecé unos momentos aunque sea. Y yo no sé que mierda tienen tus labios que me generan adicción, hay veces que tengo ganas de raptarte y guardarte en mi habitación (igual creo que ya te lo dije no?) No sé, yo mientras tanto sigo disimulándolo muy bien, te odio sabés, te odio porqué me ponés estúpida y eso no me gusta, sos la causa y la solución de todos mis problemas. Hasta me hiciste olvidar (hasta ahí nomás obvio) a esa persona que no me dejaba dormir, te felicito, pensé que nadie iba a lograr eso la verdad. No por favor no te subás más, se me van los ojos, se me va la cordura, se me va todo! Todavía no sé muy bien si me provocas ternura, o directamente lujuria, que delirio eh mirá todas las cosas que todavía no sabés…
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