lunes, 30 de junio de 2008
Besos de Judas
No, mi amor, nada es como antes. Permíteme que te llame así, ahora que he decidido dejar de amarte.Sé que será difícil desterrarte de este hueco en el que te tenía acomodado, aquí, en mi pecho. Sin embargo, dadas las circunstancias, será lo mejor. No menguará mi dolor, pero me dejará llevarlo con más dignidad. Es cuestión de tiempo. Sé que algún día habrá de extinguirse esta inquietud, al fin y al cabo no serás el primero ni el último que pase por mi maltrecho corazón. No soy fuerte. Sé que lo sabes. Aún así, deja que te diga que me consuela saber que me echarás de menos. Sí, tengo la absoluta certeza de que lo harás cuando recuerdes las noches en que acurrucaba tu corazón entre mis manos, cuando sientas que te abandona el calor con el que protegía tus sueños, esos que rompías en cada batalla y que yo remendaba en silencio mientras tu voz se prolongaba en la protectora oscuridad. Sé que también echarás de menos mis manos apartando el pelo de tu frente para dejar la huella de tibieza de unos labios entregados, o el recorrer presuroso de mis dedos por tu espalda desnuda, acariciando cada una de tus cicatrices; esas que de tan hondas, te dolían al respirar.Me pregunto si echarás de menos también el susurro de mi voz pronunciar tu nombre, y el escalofrío que te recorría justo después. El suspiro arrebatado que provocaba tu aliento en mi nuca, o mi respiración entrecortada.Demasiadas preguntas, demasiadas suposiciones...Por todo esto, amor, que no te extrañe si mi jardín ahora desangelado, ya no te recibe con su aroma a albaricoque y azahar. Si no te espera al abrir mi puerta ningún bizcocho recién hecho en la alacena - ni nadie que acerque a tu boca un pedazo de la masa aún caliente- Si no descansan junto al arcón las sabanas que acunaban ramilletes de lavanda cortados en tu honor. Que no te extrañe, mi vida; si mis manos guardan ahora memoria de otros cuerpos, que no son el tuyo. Si mis oídos se estremecen al amparo de una voz desconocida. Si mis labios aprenden a susurrar otros nombres. Si mi boca sabe morder otros labios. Si no es ya tu perfume el que impregna mi piel.Porque me cansé de ser tu reducto de paz, a la que acudes cuando la tensión fragua, tu despensa de mimos, tu dadora perenne de caricias y loanzas, la que acuna tus deseos cuando otras no los sacian. Que sean, pues, ellas las que te adoren con el mismo cuidado y devoción con que lo hacía yo, y que no descubras nunca, amor, que sus palabras son efímeras, sus cuidados estudiados y sus sentimientos pasajeros. Ve, y sigue tu camino, solo, porque yo ya no estaré ahí para protegerte. Aquí nuestros caminos se separan y es aquí donde sacrificada mi esperanza en el altar de tus voluntades, te esperaré inútilmente...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
.jpg)
1 comentario:
ME ENCANTO, ESTA SI QUE ME GUSTO, SERA POR ALGUNAS COINCIDENCIAS CON MI VIDA????
BESOS......
GUSTAVO........
Publicar un comentario